Cuando se decide contar con los beneficios de una huerta, se debe pensar en diseñar el espacio del que se dispone. Considerar: - el tipo de suelo, fertilidad y condiciones del terreno, - la circulación de aire, - cantidad de horas de sol que recibirá, *vegetación circundante, si la hay, *disponibilidad de agua para riego, *objetivo del cultivo (consumo propio, venta), *considerar el tiempo que se le dedicará a su mantenimiento. Estas consideraciones deben tenerse en cuenta, e incidirá en el tamaño de la huerta.
En Aromas, las condiciones de un terreno en marcada pendiente y variando los desniveles de un costado a otro, hizo contemplar el escurrimiento natural del agua de lluvia para generar espacios para recibimiento y contención del agua que descendía, ubicar senderos y hacer canteros escalonados cortando la pendiente. Otro aspecto importante era la vegetación circundante de árboles y arbustos que rodeaban en parte el espacio, e incidían en la circulación de aire, por un lado funcionando como cortina protectora especialmente del sur, y también en la cantidad de horas de sol.
Considerando los otros requerimientos, la huerta contaba inicialmente con 18 canteros, 3 senderos principales; un invernadero y junto a él un depósito de almacenamiento de agua y restos de poda, que contenían y permitían la absorción del agua hacia las capas subterráneas.
Dos aboneras o composteras conectadas entre sí, para permitir la alternancia y rotación de los restos orgánicos, y el traslado propio de las lombrices californianas.







