Un terreno con pendiente tiene sus dificultades para el cultivo.
Primero conocer el estado del suelo, niveles de las pendientes, por dónde escurre el agua de lluvia; con esos datos diseñar canteros transversales que corten la pendiente, de manera escalonada en 7 niveles diferentes, intercalados con los árboles frutales dispersos, y conectados por senderos.
Todo el espacio está rodeado en su entorno por árboles exóticos, como límites vecinales, que dan protección y generan además un microclima en las diferentes alturas. Según las estaciones del año se van adaptando las especies. Así se conforma en principio, una huerta orgánica, aromáticas y un vivero. La huerta, con rotación y alternancia de cultivos durante todo el año; las aromáticas como controladoras de plagas, y el vivero para la producción adelantada de almácigos y resguardo de plantas más sensibles al frío.
Como promotora del Pro-Huerta Inta, también con plantas de frutales y gallinas ponedoras, se completaba el objetivo de la capacitación y promoción a la población en el incentivo de la huerta y granja familiar, en la importancia de mantener una seguridad alimentaria estable.



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